
Persianas atascadas
Si el eje está partido o la polea se ha roto, cambiamos solo esa pieza y aprovechamos la persiana que ya tienes en la ventana.
Persianas atascadas
En Gorraiz abundan los chalets y adosados grandes, de varias plantas y con una ventana y una persiana en cada cuarto. Cuando alguna se atasca o deja de cerrar, vamos, miramos qué le pasa y la dejamos funcionando, y si quieres, probamos las demás.
Persianas atascadas, oscilobatientes que no ajustan y puntos de luz en techos altos: lo que más piden las casas grandes, revisado planta por planta.

Si el eje está partido o la polea se ha roto, cambiamos solo esa pieza y aprovechamos la persiana que ya tienes en la ventana.
Persianas atascadas
Las gomas y los burletes se endurecen con los años y dejan pasar el aire; cambiarlos devuelve el cierre a una ventana que sigue sana.
Ventanas que no cierran
Antes de pensar en una puerta nueva, déjanos mirarla: muchas veces basta con mover el cerradero para que el pestillo vuelva a entrar.
Puertas y manillas
Un foco empotrado que parpadea puede ser la lámpara, pero también el transformador o el muelle que la sujeta; lo miramos todo.
Enchufes e interruptores
¿Tienes el mueble del baño con la puerta torcida y un cajón que no cierra? Las dos cosas tienen arreglo, y en la misma visita.
Muebles, armarios y cajones
Haz una foto con la tapa de la cisterna quitada: así vemos qué mecanismo lleva y traemos el que encaja a la primera.
Cisternas y grifos¿Compensa cambiar un azulejo o todo el paño? Casi siempre basta con unos pocos, y te lo decimos antes de empezar a picar.
Azulejos, juntas y silicona
Si un listón del suelo se ha soltado o cruje al pisarlo, lo volvemos a sujetar y comprobamos los de al lado para que no le sigan.
Paredes, techos y rodapiés
Mira la placa de características del aparato y mándanos una foto: con la potencia a la vista sabemos qué conexión necesita.
Montaje de electrodomésticos¿No ves lo que necesitas?
Aquí caben nueve tarjetas, y en una vivienda se rompen bastantes más cosas que esas. Cuéntanoslo: lo miramos y te decimos cómo lo dejamos arreglado, y si tienes más cosas pendientes, van en la misma visita.
Una casa grande tiene muchas persianas, y cada una trabaja a su manera. Las que más se usan, las del salón y la cocina, son las primeras en romper la cinta o en bajar torcidas. Cambiar la cinta es sencillo; lo que lleva más tiempo es averiguar por qué se ha roto, porque si el eje roza o una lama se ha salido de la guía, la nueva vuelve a sufrir. Abrimos el cajón, revisamos el eje y la polea, y solo entonces la dejamos subiendo recta.
En las plantas de arriba y bajo cubierta suele haber cuartos que se abren poco: el de invitados, el despacho que ya no se usa, el trastero. Allí una oscilobatiente puede llevar meses sin cerrar bien sin que nadie lo note, o una persiana puede haberse caído dentro del cajón. Cuando vamos por algo de la planta baja, si nos dejas, subimos y probamos el resto. Si todo está bien, te lo decimos y listo; si algo falla, te contamos qué es antes de tocarlo.
Las ventanas altas del hueco de la escalera y los techos del recibidor son lo que más cuesta alcanzar en estas casas. Subimos con una escalera de la altura adecuada y trabajamos sin prisa, con el suelo y los peldaños protegidos. Un plafón fundido, un foco que parpadea o una ventana que se ha quedado abatida arriba del todo se arreglan sin montar nada aparatoso. Y si al bajar te acuerdas de un grifo que gotea en el baño, también lo miramos.
Población: ~3.500 hab.
Distancia: A unos 9 km de Pamplona
Antes de llamar, da una vuelta por la casa y apunta qué persianas, ventanas o puertas fallan y en qué planta están, también las de los cuartos que casi no usáis. Con esa lista organizamos la visita para no tener que volver por algo que se quedó sin ver.
Una persiana ancha pesa bastante y la cinta trabaja al límite. Si además el eje no gira suave o el recogedor está flojo, se deshilacha antes de tiempo. Cuando cambiamos la cinta, miramos también el eje, los rodamientos y que las lamas corran sin tropiezos por las guías. Así la nueva aguanta lo que tiene que aguantar.
No tires de la cinta ni intentes subirla a la fuerza, porque se pueden doblar las lamas de arriba. Abrimos la tapa del cajón, volvemos a enganchar la persiana al eje con sus cintas o flejes y comprobamos por qué se soltó. Muchas veces es un enganche partido, una pieza pequeña que solemos llevar encima.
Sí, y en un chalet se agradece. Probamos cada oscilobatiente en sus dos posiciones, ajustamos las que no cierran o se quedan duras y engrasamos los herrajes. Las que están bien se quedan como están. Al final te decimos cuáles necesitaban algo y qué se ha hecho en cada una.
Claro. Vamos por una sola persiana igual que por diez. Si ya en tu casa quieres que miremos otra cosa, una puerta que roza o un enchufe que se ha soltado, la vemos también y te decimos qué supone antes de ponernos con ella.
Sí. En los recibidores y en los huecos de escalera de estas casas el techo queda lejos, y es justo donde nadie quiere subirse. Desmontamos la lámpara vieja, revisamos el punto de luz y dejamos la nueva bien sujeta. Si el problema es que no enciende, primero buscamos dónde está el fallo, que no siempre es la bombilla.
Haz la lista de persianas, ventanas y lo demás que se te resista, planta por planta, y organizamos una visita para dejarlo todo funcionando.